¡La vida, la paz y la organización comunitaria se defienden en los territorios!
Desde el Coordinador Nacional Agrario – CNA Cauca expresamos nuestro más profundo dolor, rechazo y condena ante el asesinato de la lideresa indígena María Ovidia Palechor Anacona y del dirigente campesino y defensor de DDHH James Edimer Flor, en hechos ocurridos el 31 de agosto del 2026 en la vereda Buenavista, corregimiento de La Pedregosa, municipio de Cajibío, Cauca.
En horas de la noche, hombres armados ingresaron a la vivienda de la pareja y les dispararon, causando su muerte. Rechazamos este crimen y exigimos que las autoridades esclarezcan los hechos.
Cajibío es un territorio profundamente golpeado por la violencia, en el que existe una fuerte presencia y control de actores armados, particularmente en el corregimiento de La Pedregosa, las comunidades han denunciado reiteradamente las amenazas, restricciones y vulneraciones que enfrentan, al tiempo que han construido formas propias de organización, resistencia y protección de la vida. La declaración de La Pedregosa como Territorio de Paz se da en el marco de dichas formas de organización comunitaria, en donde la población ha decidido organizarse para enfrentar la guerra, reconstruir el tejido comunitario y defender la vida, la dignidad, la permanencia en el territorio y el derecho a construir colectivamente sus propios caminos de paz. Atentar contra sus liderazgos es atentar contra procesos comunitarios y contra la esperanza que durante años han sostenido sus habitantes.

María Ovidia Palechor era lideresa indígena Yanacona que realizaba trabajo comunitario en favor de las mujeres, la defensa de los derechos humanos y la paz, participaba de la Mesa de Víctimas y en la veeduría regional del PDET, era reconocida por su voluntad de trabajo y vocera de su comunidad. Su esposo James Edimer Flor era un campesino reconocido por su liderazgo comunitario y defensa de los derechos humanos, trabajó incansablemente por la declaración de La Pedregosa como Territorio de Paz, hacía parte del Polo Democrático y de la mesa PDET municipal, y fue candidato a la Alcaldía de Cajibío en 2023.
El 25 de abril de este año, miembros del Frente Jaime Martínez detonaron una bomba en la vía Panamericana en el Túnel Cajibío, donde murieron 21 personas que se desplazaban en una chiva proveniente del corregimiento de la Pedregosa, tanto María Ovidia como James asumieron un rol protagónico en la denuncia de este caso y en general frente a la crisis humanitaria por la que atraviesa Cajibío en materia de orden público, exigiendo reparación para las víctimas.
Las comunidades habían advertido sobre el riesgo. Habían denunciado las amenazas. Habían exigido respuestas. Hoy, cuatro meses después, quienes levantaron su voz para defender la vida han sido asesinados.
El asesinato de María Ovidia y James no puede ser entendido como un hecho aislado. Se produce en medio de una profunda crisis humanitaria y de seguridad que golpea al Cauca y que pone en riesgo, de manera particular, a quienes ejercen liderazgos sociales, comunitarios, campesinos, indígenas y de defensa de los derechos humanos.
El asesinato de María Ovidia y James corresponde a los casos 102 y 103 de lideres/as sociales, defensores y defensoras de derechos humanos asesinados en Colombia durante 2026, según el registro de INDEPAZ, e igualmente se cuentan como los casos No 21 y 22 del Departamento del Cauca en este año. Asimismo, este departamento es actualmente el departamento más inseguro para la defensa de los derechos humanos y el liderazgo social en Colombia.
Estos hechos corresponden a una estrategia paramilitar de exterminio del movimiento social. Esta estrategia no solo se relaciona con las acciones bélicas. Si no, también, con todo un sistema de acaparamiento de tierras, explotación de naturaleza e instituciones al servicio del capital. Cada asesinato busca sembrar miedo, detener las denuncias, romper la organización comunitaria y obligar a las comunidades a abandonar sus territorios y renunciar a sus derechos.
Sin embargo, la organización no desaparece con la muerte de sus liderazgos, por el contrario, en medio del dolor y la frustración se hace un llamado colectivo a no abandonar la lucha, e insistir en la construcción de paz con dignidad para el Cauca. Los pueblos seguimos organizándonos porque allí donde pretenden imponer la guerra, nosotros construimos paz. Donde pretenden imponer el miedo, construimos solidaridad. Donde pretenden despojar, defendemos el territorio. Donde pretenden imponer el hambre y la dependencia, sembramos alimentos y defendemos la soberanía alimentaria.
Somos las comunidades campesinas, indígenas, negras y populares quienes sostenemos la vida en los territorios, protegemos las semillas, cuidamos el agua, la naturaleza y construimos alternativas frente a los proyectos de muerte asociados al despojo, el extractivismo, los monocultivos, el narcotráfico y la guerra.
Asesinar a un líder o a una lideresa social es intentar asesinar una parte del tejido comunitario y frente a ello nuestra respuesta ha sido, es y será fortalecer la organización, la solidaridad y la defensa de la vida.
EXIGIMOS
Al Gobierno Nacional y a las instituciones del Estado:
- Investigar de manera inmediata, independiente, exhaustiva y con enfoque territorial estos hechos, esclareciendo las circunstancias del doble asesinato y determinando los responsables materiales e intelectuales, garantizando que no haya impunidad.
- Adoptar medidas urgentes, colectivas e integrales de protección para los liderazgos sociales, comunitarios, campesinos e indígenas de La Pedregosa y Cajibío, especialmente para quienes han denunciado la presencia y actuación de actores armados y las vulneraciones contra la población civil.
- Fortalecer los mecanismos de prevención y protección, garantizando que estos sean construidos e implementados en coordinación efectiva con las organizaciones sociales y las comunidades, reconociendo sus propias formas de organización y protección.
- Atender de manera inmediata la crisis humanitaria que atraviesa Cajibío y el departamento del Cauca, con medidas integrales, oportunas y con enfoque diferencial, territorial y de derechos humanos.
- Garantizar verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición para las víctimas y sus familias, así como para las comunidades afectadas por la violencia.
- Establecer una política de seguridad nacional a favor del desmonte del paramilitarismo y de la doctrina del enemigo interno que pretende exterminar al movimiento social.
- Garantizar el reconocimiento y fortalecimiento de las territorialidades y de las iniciativas comunitarias de paz de Cajibío y La Pedregosa, respetando la autonomía, la organización y las decisiones de las comunidades.
- Dar respuesta efectiva a las alertas y denuncias realizadas previamente por las comunidades y organizaciones sociales. No puede seguir ocurriendo que las instituciones reaccionen únicamente después de que la violencia cobre nuevas vidas.
A los actores armados:
Les exigimos respetar la vida, la población civil, las organizaciones sociales y comunitarias y las iniciativas de paz construidas desde los territorios. Las comunidades no somos parte de la guerra. Nuestros territorios no son campos de batalla y nuestros liderazgos no son objetivos militares.
A los organismos internacionales y organizaciones defensoras de derechos humanos:
Les solicitamos continuar acompañando, visibilizando y haciendo seguimiento a la grave situación humanitaria y de derechos humanos que atraviesa el Cauca, así como fortalecer los mecanismos de incidencia y acompañamiento internacional a las comunidades y organizaciones que permanecen en los territorios defendiendo la vida y la paz.
¡María Ovidia y James viven en la lucha de los pueblos!
Desde el Coordinador Nacional Agrario – CNA Cauca abrazamos a las familias de María Ovidia y James, a sus comunidades, a las organizaciones de víctimas, al pueblo Yanakuna, a las comunidades campesinas de La Pedregosa y a todas las organizaciones sociales que hoy sienten su partida.
Coordinador Nacional Agrario – CNA Cauca, septiembre de 2026



